X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

LOS RECUERDOS NO PUEDEN ESPERAR

Hablando con The XX (aunque les cueste)

22/01/2017 - 

VALENCIA. The XX es una de las formaciones más importantes de los últimos años. Y también uno de los últimos ejemplos de grupo relevante en el pop según los cánones del siglo XX. Acaban de sacar su nuevo disco, I See You, una obra ideal para que críticos de mediana edad como el que esto suscribe se sientan ubicados en el presente.

Cuando se trata de música pop llega un momento en el que ya no se es lo suficientemente joven. Así que hay una cosa que me da pavor y es quedarme anquilosado. Otra posibilidad que me disgusta es que parezca que me he quedado anquilosado. Es absurdo pensar que un periodista cincuentón puede intuir, detectar y comprender los últimos relevos musicales del mismo modo en que los entendía en su juventud, más aún con los cambios que ha impuesto a internet. La música pop funciona cronológicamente. Tiene el efecto deseado si tú tienes la edad apropiada. Después, entonces el tiempo te da la perspectiva para comprender y analizar como la pasión no te permitió hacerlo en su momento. Hablo, claro está, desde el punto de vista periodístico.

Lo bueno y lo malo

Explico todo esto porque hay veces que veo los artículos, reseñas y entrevistas que comparto en Facebook y me aterra que parezca que vivo admirando el pasado y recelando del presente, porque no es cierto. Ciertos aspectos de ese presente me los tomo con ironía, incluso con prevención, porque así tiene que ser. Pero el interés existe y es real porque forma parte de lo que me llevó a escribir sobre música y a escribir en general. Me gusta saber qué ocurre de nuevo en ese mundo que también es mío, y sigo con interés profesional y personal a los nuevos artistas que me interesan, así como las corrientes que me resultan suficiente consistentes. “La música de ahora es una mierda”, es una expresión que siempre me ha espantado. Y conoce una variante no menos fea: “Eso ya lo hacían los grupos que me gustaban cuando era joven”. Me daba mucha rabia oír eso a aficionados más mayores cuando yo hablaba de Sex Pistols y ellos me decían que eso ya lo habían hecho antes los Rolling Stones.

La última gran banda inglesa

Estas navidades hablaba con mi amigo y colega profesional Álex Serrano sobre estos asuntos. Álex es más joven que yo pero tiene una mirada bastante certera sobre lo que acontece ahora, ese enfoque que tenemos los mayores de 40 años, los que estamos hechos, educados y formado en el siglo XX. Comentando el próximo lanzamiento de The XX, dijo: “Son la última banda inglesa relevante”. Y es verdad, al menos para los que pertenecemos a la categoría generacional que comentaba antes. Hasta entonces yo estaba convencido de que habían sido Arctic Monkeys, pero no. Son The XX. Una banda a la que disfruté desde sus primeros pasos (cuando el NME ensalzó su versión del Teardrops de Womack & Womack). Uno de esos ejemplos de grupo nuevo que te atrapa antes incluso de contar con el beneplácito popular. También he de decir que The XX es uno de esos grupos que –otra vez la edad- prefieres escuchar a tener que entrevistar. La mística que les rodea me coge demasiado viejo como para que me fascine. Entrevisté al trío británico en junio de 2012, en la terraza de un hotel madrileño. La típica entrevista que desde el principio sabes que te va hacer sudar.

Habla tú. No, mejor habla tú. No, no, tú, tú

Jamie Smith, Romy Madley Croft y Oliver Sim se miraban entre sí, intentando decidir sin palabras quién de ellos va a contestar la primera pregunta. No es que esta fuera especialmente complicada, es que el trío hacía gala de su fama de gente vulnerable. Un calificativo repetido mil veces por aquellos días, cuando estaban a punto de sacar su segundo álbum, Coexist, calificado, como su debut, de minimalista. Canciones provenientes de un espacio alternativo, tejidas con emociones comunes a cualquier humano. El cielo primaveral de Madrid no parecía alterar el estoicismo de The XX, así que los tres se miraron de nuevo y al final, Romy protestó con una risa tímida, antes de contestar: “Nunca esperamos llegar a tanta gente. Nuestras primeras canciones las escribimos cuando teníamos 15 y 16 años, hablaban de lo que imaginábamos que era el amor. Ahora escribimos desde la experiencia”. Cuatro años y medio después de este encuentro, The XX acaban de publicar un nuevo álbum I See You. Ahora ya no suenan tan oscuros, tienen canciones más optimistas y hasta se pueden bailar.

Venga va, pues hablo yo…

Oliver, bajista y vocalista, tiene una voz grave que contrasta con su aparente timidez. A su manera, intentaba explicarse pero al final era obvio que hablaba lo justo y si no hay más remedio, lo mismo que las canciones que hacía su grupo por aquel entonces. “Aunque nos guste la misma música, somos tres personas muy distintas que tienen con convivir. La convivencia implica compromiso, y a veces ese compromiso no puede cumplirse. Entre otras razones, Coexist se llama así por eso”. Como dijo también Jamie ese día, pasarse varios meses metido en una habitación con otras dos personas es una experiencia intensa. Yo casi que prefiero no imaginármelo, y al releer estas declaraciones les perdono toda su timidez, las pocas ganas de hablar, todo.

A su bola

“Somos emotivos, pero no vulnerables. Hemos crecido”, puntualizaba Oliver. Y entonces miró a Jamie, también conocido como Jamie XX, que de los tres era el que menos hablaba. Y cuando lo hizo fue para decir lo justo. No es que sea grosero, era solo que le costara ausentarse de su mundo privado. “Nos gusta que nuestra música cambie las reglas del mercado, -dijo a continuación Oliver- pero nosotros no vamos a cambiarla para adaptarla a las reglas”. Por lo que veo en las fotos de promoción más recientes, siguen vistiendo de negro o con tonos oscuros. La euforia que despiden algunas de sus nuevas canciones no les ha sacado de su pesimismo. A mí, me siguen resultando un grupo muy interesante. Lo que hacen repercute más allá del ámbito especializado. Perdura. Es bueno. Emociona. Música independiente capaz de cambiar las reglas del juego a gran escala.

You can’t stop the music

Entre mis discos favoritos de los últimos años hay nombres incluso más nuevos que el de The XX. Radiohead o The National me gustan mucho, The Kills es un dúo que me enloquece, pero ninguno de ellos es lo que podríamos denominar una joven promesa. Me han dado muchas alegrías los discos de Cullen Omori y Alex Cameron, LVL Up y Agnes Obel. Podría seguir, pero no quiero que esto parezca una lista en plan “mirad qué poco anquilosado estoy” (y cualquier que sienta curiosidad por ver hasta dónde llego, puede escuchar Nada especial, mi programa de radio en la emisora de la Universidad Politécnica de Valencia). Todos ellos me gustan con las mismas ganas que me gustaban las cosas cuando descubrí que la música era mi vida. No, no es lo mismo a los 14 que a los 53 porque a los 14 no tienes que pagar la maldita cuota de autónomos sea como sea, ganes lo que ganes. Pero precisamente eso, sentir que sigo avanzando, es algo que le da sentido a mi trabajo y a mi vida

Noticias relacionadas

next