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análisis Ap - la prioridad del líder del pspv es atraer a 'sanchistas' en este proceso

El necesario funambulismo de Puig: surgen los celos de los que fueron a la guerra por Susana Díaz

26/06/2017 - 

VALÈNCIA. El complejo proceso de primarias al que se enfrenta el PSPV augura casi tres semanas de intenso debate político entre los dos candidatos, Ximo Puig y Rafa García, así como un trabajo de los propios aspirantes y sus equipos por transmitir su proyecto a cuantos más militantes mejor.

Ahora bien, también existe una parte que va más allá de lo puramente ideológico y se acerca a lo personal. Las típicas filias y fobias surgidas simplemente del historial orgánico de cada uno de los candidatos o adoptadas por una razón concreta o a consecuencia de una decisión tomada en un momento puntual. 

Así, tal y como publicó Valencia Plaza, Puig se ve obligado en este proceso a recuperar la confianza de 3.330 militantes que no confiaron en su criterio y, en vez de apostar por Susana Díaz, se decantaron por Pedro Sánchez o Patxi López. En esta travesía, el líder del PSPV ya ha conseguido que referentes que respaldaron al madrileño le aseguren su apoyo para la reelección, como es el caso del síndic en Les Corts, Manolo Mata, el alcalde de Torrent, Jesús Ros, o el grueso de la plataforma Socialistas 3.0 que encabeza el diputado provincial, Bartolomé Nofuentes.

Una buena noticia para Puig y los suyos que, sin embargo, no debe hacer perder de vista la complejidad del proceso. En este sentido, cabe recordar que Susana Díaz recogió 4.426 votos en las primarias federales en la Comunitat Valenciana. Casi mil avales menos de los que se habían recogido a favor de la andaluza, de lo que se deduce que el aparato de Puig trabajó con insistencia -y presión- la recogida de firmas, pero posteriormente uno de cada cinco militantes que habían avalado, apostaron por otras opciones.

Sobre esto, es necesario poner el acento en los cargos intermedios -incluso altos-, alcaldes, responsables comarcales o concejales que trataron de pelear en favor de Susana Díaz en sus respectivas agrupaciones o áreas de influencia por mera lealtad a Puig. Y es que durante el propio proceso, no se prodigaban los ejemplos de dirigentes que defendieran la candidatura de la andaluza con una convicción destacada. No obstante, existe el temor de que esta lealtad -que algunos llaman sumisión- de "ir a la guerra" en las primarias federales por el criterio del presidente de la Generalitat, sea ahora motivo de arrinconamiento.

Es decir, la necesidad para Puig de atraer a militantes y dirigentes 'sanchistas' a su proyecto tras la debacle de las primarias es prioritaria, más aún cuando el oponente es el alcalde de Burjassot, Rafa García, que desde los inicios fue uno de los dirigentes alineado con el madrileño. O lo que es lo mismo, es obligado recuperar para sus filas una buena porción de los afiliados para ser reelegido. No obstante, en muchos casos este trabajo de reversión no casa bien con los que se mantuvieron alineados con la trinchera de Puig en el apoyo 'susanista'. En el mismo barco se mezclan ahora los que pedían avales para la andaluza desde las filas del presidente y los que rechazaban entregarlos o los que los daban para luego votar a otros candidatos.

Una convivencia que puede resultar complicada cuando los fichajes e incorporaciones del 'sanchismo' figuran en primera fila y son mediáticamente importantes para el jefe del Consell, mientras que los que defendieron la posición de Puig en la tormenta federal y el posterior proceso de primarias, empiezan a observar cómo esas flamantes adhesiones apuntan a situarse en lugares destacados de cara a futuros puestos importantes en la Ejecutiva de producirse la reelección del actual líder.

Un escenario complicado para el presidente de la Generalitat, que debe combinar la atención a los que fueron fieles a la arriesgada misión 'susanista' para así amarrar ese suelo de 4.246 votos con la mayor integración posible procedente de los sectores que respaldaron a Sánchez y Patxi López en el proceso federal. 

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