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PROFESORA DE VALENCIANO EN TORREVIEJA

"El decreto asegura la competencia lingüística en tres lenguas, también el castellano, claro"

5/02/2017 - 

-¿Cuántos años lleva ejerciendo de profesor?

-Llevo ejerciendo como profesora desde 2007.

-Consideras acertado el decreto de plurilingüismo que va a aplicar la Conselleria de Educación a partir del curso 2017/2018? Y por qué?

-Lo considero oportuno porque, teniendo en cuenta la poca representación en las aulas, tanto del valenciano (asignatura que imparto) como del inglés, creo que ya era hora de que se pusieran en marcha ciertos mecanismos que aseguraran la competencia lingüística de los alumnos en las tres lenguas, también en castellano, claro. Lo que pasa es que, hasta ahora, tanto el valenciano como el inglés tenían una escasa presencia en el currículum oficial, una asignatura por curso. Reconozcamos que esta presencia, prácticamente testimonial, no asegura que los estudiantes puedan comunicarse con eficacia en estas dos lenguas.

En el caso del valenciano, es uno de los dos idiomas cooficiales de la Comunidad Valenciana, por lo tanto, los alumnos lo deben conocer en igualdad de condiciones que el castellano. Por otra parte, el inglés representa una herramienta indispensable para interactuar en ámbitos internacionales. Así mismo, desde el plano laboral, ambas lenguas son consideradas requisito para acceder a determinados puestos de trabajo.

-¿Hay muchas diferencias respecto a lo que se aplicaba el anterior Gobierno de la Generalitat?

-Sí que creo que hay muchas diferencias, empezando porque el modelo anterior no le daba la importancia que le da el actual decreto de plurilingüismo a trabajar la competencia comunicativa, es decir, a que los alumnos puedan expresarse correctamente en las tres lenguas, yendo más allá de los conocimientos de gramática. Además, no respetaba la condición legal del valenciano.

Recordemos que la situación de lengua cooficial implica una igualdad de condiciones con la otra lengua, esa igualdad no se producía porque, como he dicho anteriormente, el castellano estaba representado en todas las asignaturas excepto las lingüísticas, en detrimento del valenciano que solo lo estaba en una.

Respecto al inglés, más de lo mismo. Aunque no es una lengua cooficial, creo que se debe promocionar más, atendiendo a las necesidades del mercado y también porque aprender lenguas, sea la que sea, siempre es enriquecedor. No me olvido del castellano, a mi parecer ahora tiene una representación equitativa respecto a las otras lenguas, de hecho, el estudiante sigue pudiendo elegir una educación en esta lengua en función de sus preferencias.

Otra gran diferencia de este sistema respecto al anterior es que se establecen niveles, de un modo similar al de la Escuela Oficial de Idiomas. Es más, los alumnos podrán adquirir títulos sin haberse examinado en la EOI o en JQCV. Para ello, también se ha incorporado la Competencia Comunicativa Oral, que es una habilidad que en el sistema anterior estaba prácticamente ignorada.

-¿Considera que se discrimina, positivamente o negativamente, a alguna lengua en especial?

Pienso que no, en todo caso se igualan las tres lenguas. Aunque ha habido detractores del decreto, creo que este sistema educativo es equitativo. Desde mi experiencia, y como profesora de valenciano en la comarca de la Vega Baja, he podido comprobar de primera mano cómo los alumnos manifestaban cierta animadversión hacia la lengua que enseño. En cierta manera, lo comprendo. Si un idioma no se ha promocionado desde la primera etapa educativa de un niño, que es cuando está más receptivo a nuevos conocimientos, el alumno no siente ningún apego a él. Creo que es un craso error por parte de la administración que no la valora. Si una lengua tiene la presencia que se merece en cualquier territorio, aunque en ese territorio esa lengua no se hable como materna (es el caso de Torrevieja, por ejemplo) aseguro que será aceptada, es más, será demandada. Pero si se aplica la exención del valenciano, por ejemplo, ¿Cómo queremos que nuestros hijos sean bilingües o trilingües? ¡Si se lo estamos negando! Aprender cualquier lengua siempre es bueno y ayuda a aprender otras más, es más, si es en igualdad de condiciones a otras, fomentará valores como la tolerancia, la justicia o el respeto.

-¿Quién debería tomar la decisión, los centros o los padres?

-Creo que debe ser decisión del centro, donde hay especialistas en educación que pueden asesorar a los padres sobre cuáles son las mejores opciones para que su hijo tenga el mejor rendimiento. Es muy importante que sean capaces de comunicarse, un factor que va más allá de estudiar la gramática, como he dicho, la competencia comunicativa es primordial. La superación de esa competencia depende obviamente de la metodología, una metodología que permite que los alumnos se expresen. Para ello se necesita tener una exposición considerable a esos idiomas. Eso es lo que evitará ese miedo e ignorancia hacia las lenguas. Claro, eso los especialistas que están en los centros lo saben, porque para eso son los profesionales, los padres no.

-¿Qué reacción ve entre los padres con los que está en contacto sobre los cambios?

Hay de todo. Desde asociaciones de padres que van por las clases repartiendo circulares para que sus hijos no estudien valenciano, hasta padres que me comentan que ya era hora de que se le diera más importancia al valenciano y al inglés, más que nada por la necesidad que en un futuro tendrán sus hijos de conocerlas. Ellos mismos me dicen que en sus respectivos trabajos ya les piden la acreditación de idiomas.

-¿Con sus compañeros de centro educativo?

-Entre los profesores veo que no hay tanta variedad de opinión, prácticamente todos piensan que se debe dar un equilibrio efectivo entre las tres lenguas y que, hasta ahora, los alumnos solo demostraban conocer bien el castellano.

-¿Están preparados los docentes para el nivel de inglés que se exige impartir?

Rotundamente no. Hace falta más oferta formativa para el profesorado. Creo que los docentes están abiertos a esa formación, pero claro, si la administración no ofrece bastantes plazas para cubrir esas necesidades que plantea el decreto, no todos los profesores están dispuestos a recurrir al sector privado.

-Se debería quitar la exención de valenciano en las zonas castellanohablantes?

-Creo que sí. Creo que los alumnos de las zonas con exención no son estudiantes de segunda, tienen derecho a conocer el valenciano igual como el castellano. Aunque no sea su lengua materna, sí que representa un signo de identidad del territorio en el que viven y, por tanto, forma parte de su historia. Recordemos que aún quedan huellas de la presencia del valenciano en zonas como la Vega Baja, donde todavía dicen que se comen bajocas (pimientos) o se columpian en engrunsaeras (columpios). Pienso que la exención crea rivalidades y, me atrevería a decir, que hasta odio, y eso es por el mero hecho de no conocer la lengua a causa de la falta de promoción (el típico miedo a lo desconocido). Lo que hay que tener claro es una cosa: una lengua no solo tiene una función práctica, sino también cultural. Una persona con conocimiento de muchas lenguas, sea la que sea, es una persona más preparada cultural e intelectualmente y más abierta de mente. Yo quiero eso para mis alumnos.

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