X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Hoy es 21 de octubre y se habla de barcelona TELEVISIÓN ELCHE CF cd alcoyano

CENSURA, AUTOCENSURA Y CONTROL

De ‘Je t’aime… moi non plus’ a Maluma: 'los 40 principales' de la música prohibida en la historia

11/08/2017 - 

VALÈNCIA. El escritor Ray Bradbury dijo que no es necesario quemar libros para destruir una cultura; solo hay que lograr que la gente deje de leerlos. Esa idea –que desarrollaría con maestría en Fahrenheit 451– puede aplicarse a la relación del poder con la música desde su uso hasta la censura con un factor multiplicador: su lenguaje compite en la liga de los más universales. Por eso el tritono estaría prohibido desde el primer milenio hasta Black Sabbath, por eso la playlist completa de la China de Mao hubiera cabido varias veces en el primer iPod, por eso Videla no quiso que Argentina escuchase canciones de Camilo Sesto, Pink Floyd o Donna Summer o por eso los nazis inventaron la etiqueta ‘música degenerada’ e impulsaron una exposición itinerante para que los alemanes entendieran su bien y su mal en sentido musical. Por eso la música siempre ha sido un oscuro objeto de deseo para el control político a lo largo de la historia. 

En los últimos días hemos visto como dos poblaciones valencianas han decidido vetar distintas expresiones musicales. Por un lado, Riba-roja exigió que no se pinchara la canción ‘4 Babys’ del colombiano Maluma para que els fadrins del municipio recibieran la correspondiente subvención para llevar a cabo su fiesta. Por otro, el alcalde de Cullera canceló ‘en directo’ una batalla de gallos el sábado pasado. Lo que se presumía como “una representación de la cultura urbana”, acabó con varias denuncias del público familiar que no entendía cómo en el Paseo Marítimo, a plena luz del día, podían estar recitándose aquellos versos “xenófobos y machistas”, atendiendo la versión de los afectados

La relación de la música con ‘lo prohibido’ no tiene fecha de origen ni de caducidad. Este miércoles una buena parte de los medios –seguramente afectados por la canícula– interpretaba que la lista de canciones recomendadas por el Instituto Vasco de la Mujer suponía la censura de hits como ‘Despacito’. La institución tuvo que salir al paso y desmentir que hubiera señalado géneros, artistas o temas como machistas; todo lo que ha hecho es proponer una selección de tonadas no sexistas que, en el mayor de los casos, acabarán por influir en conductas para una sociedad más justa.

‘Despacito’ (por el momento) no forma parte del inabarcable catálogo de músicas prohibidas. Ésta que sigue es una selección con ejemplos paradigmáticos, populares y no tan conocidos, pero que sirve como muestra de la inestabilidad que genera la fuerza que tienen las ideas a través de las canciones. 

1. El tritono, 'el sonido del diablo' o la imposibilidad de Black Sabbath en la Edad Media

Antes de alcanzar la música popular y el siglo XX, algunos ejemplos sirven para evidenciar el miedo por parte del poder ante según qué tensiones sonoras. El tritono es un intervalo de tres tonos naturales entre dos notas. Hecho sonar a la vez o de manera alternativa, es una de las bases del heavy metal. Sin embargo, antes del cambio del primer al segundo milenio parece que el monje italiano Guido de Arezzo ya sugirió que había que acabar con el sonido que parecía invocar al diablo. 

La idea de que esas notas generasen una disonancia ha ido cambiando en los últimos siglos. Insistieron en ello y abundaron en soluciones teóricos, músicos y teólogos, en la Baja Edad Media, incluso en el Renacimiento y hasta mucho después. El tritono fue conocido como 'el sonido del diablo' y la canción homónima de Black Sabbath de 1969 es una catedral en su honor.

2. Mozart ante lo prohibido

'El Miserere' es una obra de Gregorio Allegri fechada en 1630, escrita para su uso y disfrute en la capilla sixtina regida por el Papa Urbano VII. Hoy en día es una de las canciones a capella más populares, pero su sonoridad conmovió a los poderes del Vaticano y pasó a estar prohibida su transcripción. Bajo pena de excomunión y durante dos siglos, la canción solo sonaba en aquel santo lugar en maitenes de Miércoles y Viernes Santo y fue allí cuando un tiempo después un joven de 14 años la reescribió (el miércoles por completo y el viernes para revisar alguna posible confusión). Su nombre era Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart.

Las partituras llegaron un buen día a Londres donde se publicaron (1771) y la Iglesia decidió no poner puertas al campo. Muy al contrario, el Papa quiso conocer al adolescente que había regalado al pueblo el placer sonoro que solo la curia y la aristocracia podían disfrutar. Aquí un pequeño extracto de la grabación en la gran sala de Deutsche Grammophon.


3. (Toda) La música que hacen los instrumentos

En este breve repaso por algunas prohibiciones históricas, es importante destacar que hasta en la actualidad es el obispo diocesano el que permite o no que entren suenen instrumentos en la liturgia más allá de la voz. El poder de la palabra para la Iglesia sigue primando en toda su actividad incluso más allá del Concilio Vaticano II y, de hecho, la música eclesiástica es "exclusivamente vocal" con una particular excepción: el órgano u órgano de tubos, según instauró San Pío X.

Podemos decir entonces que cuando asistimos a una boda en una Iglesia y suenan violines o guitarras, estamos asistiendo a cierta liberación por parte del obispo en cada caso, ya que es por su decisión personal que se permite el uso de instrumentos. Entre ellos, están los ordinarios: violines, violas, violoncelos, contrabajos, flautas, clarinetes y fagots; y los prohibidos, "para siempre y por doquier, y no pueden ser permitidos: "el piano, todos los instrumentos fragorosos (ruidosos, estridentes): tambor, chinesco, panderetas, platillos, etcétera", y todos los ligeros: "arpa, guitarra, bandurria, mandolina, acordeón, etcétera". ¡Ah!, y, claro, "sin exceptuar el gramófono y el fonógrafo". Amén.

4. 'La sindicalista' - Carmen Flores, 1919

Échense las manos a la cabeza, pero hubo cuplé sarcástico. La capacidad oral de la música se abre paso en estas grabaciones de Carmen Flores que, por supuesto, encontraron en los pacatos protectores del bien y del mal en España muchos problemas para que estos discos –y sus actuaciones– tuvieran continuidad. Basta con escuchar su letra de proclamas e ideas para entender que había que cortar por lo sano con estas intenciones de que la música pretendiera fijar ideas libertarias.

5. La URSS contra Shostakóvich

No hay regímenes totalitaristas sin censura musical. No existe esa posibilidad. De Mussolini a Franco, o de Mao a Videla. En el caso de la Unión Soviética, más allá de lo que a cualquiera de sus ciudadanos les podía pasar si poseían vinilos de Elvis o Louis Armstrong, más marciana parece la represión que sufrieron compositores 'no afines' al gusto de Stalin, como Dmitri Shostakóvich

Cuando este vio la ópera de Lady Macbeth de Mtsensk en 1936 no debió gustarle: se fue antes de que finalizara y el aparato mediático del régimen la llamó poco menos que 'música de mierda'. Shostakóvich tuvo problemas fiscales derivados de una posible persecución y, tras años bajo el foco, acabó manteniendo una conversación con Stalin en la que este no se hizo responsable de la represión. Hasta los años 50, esta situación influyó en la música de uno de los compositores más importantes del siglo XX y de la historia. Cuestión de gustos.

6. 'Ojos verdes' - Concha Piquer, 1940

En el libro Una historia de la censura musical en la radio española, de José Manuel Rodríguez se cuenta que un de las coplas por excelencia nació de una tarde en un bar con tres socios a la mesa: Rafael de León, Miguel de Molina y Federico García Lorca. Era 1935 y pasarían pocos años hasta que la gran Concha Piquer –más que una cuota valenciana para el artículo– la grabara. Pero la radio nacional decidió no dar difusión a la canción y no fue por Lorca en este caso. La referencia a la prostitución de la canción era algo intolerable para el Régimen. Para que entiendan el problema, le dejamos dos versiones bien distintas de una misma canción. Casi parecen canciones distintas, pero es la misma con el filtro del aparato censor:

Aquí tenemos la versión del cine apto para el régimen, con un primer verso que dice –cristalino– 'Sobre el agua clara que llevaba el río':

En la original, aquí también por 'la Piquer', cuenta: 'Apoyá en el quicio de la mancebía'. Y va mucho más allá. Nada que ver: 

7. 'Take the A Train' - Duke Ellington, 1940

El pianista Duke Ellington fue uno de los tótems del jazz en sus preciadas décadas de los 40 y 50. Su popularidad fue mucha, pero mayor su legado con colaboraciones mágicas y grabaciones memorables en formato de Big Band, cuarteto y quinteto. Uno de sus temas más populares fue 'Take the A Train' que estuvo prohibido entre muchos otros por la vinculación del Duque al sindicato de autores ASCAP. 


8. La arianización frente a la 'música degenerada' 

El caso más estudiado de todos los que han prohibido la música desde el poder en la historia es el de la Alemania Nazi. La obsesión de Hitler y Goebbels con la cuestión era inagotable y hay todo tipo de ensayos en torno a las purgas judías de compositores, la arianiazción de sus nombres y canciones y el combate frente al jazz y las músicas de raíces afroamericanas. En la exposición itinerante 'Música degenerada', a imitación de la popular 'Arte generado' que también firmaron desde el III Reich, la selección de lo prohibido era lo creado por músicos judíos, conversos al luteranismo y negros. 

Aunque la selección podría ser infinita y sonar a swing, sabemos que estaban considerados como prohibidos los grandes compositores Gustav Mahler, Felix Mendelssohn, Alban Berg, Hanns Eisler, Ernst Krenek o Igor Stravinsky. Esos son los nombres propios, pero la caza de brujas nazi con la música supuso éxodos en todos los sentidos, como los de los músicos judíos de la Filarmónica de Berlín que fueron desapareciendo de la formación durante los primeros años del régimen. Aquí, ya en el siglo XXI, interpretan a Mahler.

9. 'I'm always chasing rainbows' - Judy Garland, 1942

Sin abandonar la II Guerra Mundial, pero en otra latitud... ¿Se imaginan una censura por exceso de tristeza? Pues algo así fue lo que sucedió con Judy Garland en 1942. Aquel fue un año especialmente complicado para las tropas británicas, tan presentes en el relato actual por la película Dunquerque de Christopher Nolan. La cuestión es que en la BBC no querían promover estados de ánimo bajos y aquellos lo eran, con la Alemania nazi arreciando a las Islas y la sensación de que se podía perder la guerra. Aquí, el musical americano del que salía la canción: Las Chicas de Ziegfeld (Robert Z. Leonard, 1941).

10. 'Maybellene' - Chuck Berry, 1955

Berry desató la potencia sexual del rock y su descaro no podía pasar desapercibido para los más conservadores. En la historia de sus enormes canciones a partir de las que se mueve buena parte de lo que resta de siglo hay historias de todo tipo. Como la de 'Maybellene' que a la BBC le pareció que hablaba de la infidelidad de una manera demasiado clara. Y, en efecto, así era y sigue siendo:

11. 'Great Balls Of Fire' - Jerry Lee Lewis, 1957

Hay artistas que entienden perfectamente qué papel ha de jugar la provocación en lo que tiene que ver con la atención del público a sus carreras. Aunque en esta lista hay una o dos docenas de estos casos, el de Jerry Lee Lewis fue deliberado. Inicio su singladura con canciones compuestas por negros que transmitían la pureza rítmica y semántica del rock, pero, sí, ahora las iba a cantar un blanquito lleno de actitud y energía sobre el piano. En su segundo gran éxito, Lewis decidió hablar de 'sus' grandes bolas de fuego. La sexualidad estaba tan presente en sus versos que la prohibición ya no fue por radios o televisiones de Estados Unidos: la prohibición fue por estados y se le acusó de cualquier cosa que se imaginen, aunque su biografía acabaría por confirmar alguna de aquellas ideas de incorrección, lujuria y excesos.

12. 'Cachito' - Nat King Cole, 1958

A finales de los 50 se puso de moda aquello de hacerse el latino en Estados Unidos. Uno de los que vio pasar el tren y se subió fue el genial pianista y, quizá, mejor intérprete Nat King Cole. Es difícil calcular desde la actualidad lo popular que fue Cole con sus discos en español. Especialmente en América Latina, pero también en España donde lo fue... pese a la censura. La mitad de los discos venían cercenados, no fuera que alguna de las ingenuas ideas amorosas quisieran contar otra cosa. Por ejemplo, aquello de 'Cachito mío' que la música mexicana Consuelo Velázquez le había escrito a su hijo, podía referirse a otro cachito del cuerpo de algún varón que cantado por la voz aterciopelada de Cole resultaba insoportable. No fue la única, pero sí una de las que más bien hubieran hecho en aquellos momentos a la España gris de los 50.

13. 'Let's Twist Again' - Chubby Checker, 1959

Qué importante fue el twist para la manera en la que los seres humanos empezaron a relacionarse a partir de los años 50. El baile se liberaba al fin del cortejo y la individualidad imperaba en las listas de baile, con alusiones constantes a la comunidad gay y a un disfrute hedonista en el que la danza y la diversión ya eran suficiente ingrediente como para estar pensando en amoríos. Fue tal la revolución que los obispos estadounidenses empezaron a pedir que se prohibiera. Se tildó de anticristiano y personajazos del momento como Chubby Checker fueron pintados de diabólicos. Lo que sigue aquí son dos minutos de satanismo registrados en 1961:


14. El cuello musical de Mao

La Revolución Cultural de Mao reinició la historia de la música en China. La esposa del gran líder amarillo, Jiang Qing, y 'la banda de los cuatro' marcarían buena parte de ese criterio, como cuando en 1965 llegó a la sede de la Filarmónica de Pekín y anunció el fin de la sinfonía capitalista. El repertorio pasó a estar controlado por Qing y los músicos "contaminados" por la formación occidental o reaccionarios de la filarmónica acabarían en comunas, deportados o desaparecidos. 

Igual que el país se privaba de la dramaturgia de Shakespeare, en el campo de la música el tajo fue tan absoluto que lo que suena a continuación desapareció por completo del mapa durante muchos años, los mismos en los que se rodaban estas escena.

15. 'Satisfaction' - Rolling Stones, 1965

El pitido sobre la palabra es el típex audiovisual en Estados Unidos desde que la tele es tele. Esta no será la única vez que hablemos de censura en el popular show televisivo de Ed Sullivan. Pocos escenarios eran tan populares en el mundo como aquella ventana estadounidense a la sociedad y la cultura y allí fueron una auténtica exhalación los Rolling Stones. Todavía no habían publicado el fundamental Aftermath (1966), pero ya poseían aquel riff de guitarra de 'Satisfaction' y sus letras viperinas. En el siguiente clip se muestra la canción sin la bocina que tapa algunas frases demasiado sexualizantes.

16. Todo Revolver - The Beatles, 1966

John Lennon llegó a dudar acerca de la idea de que los Beatles hubieran empezado a ser más importantes que el cristianismo. Así lo dijo y se comparó con Jesucristo, a quien respetada como figura histórica, pero menos a sus discípulos y en cómo había derivado toda aquella historia hasta sus días. De todo ello habló en una infortunada entrevista en 1966 que no tuvo mayor repercusión en Reino Unido, pero sí en Estados Unidos. El Ku Klux Klan se organizó para boicotear su gira –y casi les arruina– y sus canciones fueron prohibidas en buena parte de las radios del sur estadounidense. El Vaticano les señaló y, cómo no, en España su música estuvo prohibida para la radiodifusión hasta que Lennon se disculpó de aquella manera sobre lo dicho. Gracias a la rectificación, por aquí se empezó a escuchar un álbum que lo cambió casi todo: Revolver, 1966. 

Habría más censuras contra los Beatles por distintos motivos, como en el caso de 'A Day in the Life', 'Back in yhe USSR' o 'Lucy in the Sky with Diamonds'. La gran popularidad, a menudo, tiene que ver con el miedo de los poderes a que los mensajes acaben calando.

17. 'This wheel's on fire' - Bob Dylan, 1967

Los casos de prohibición o censura son infinitos, por eso nos podemos fijar en esta canción de Bob Dylan para hablar de un veto a la publicación por desavenencias editoriales. Este tardó muchos años en ponerse de acuerdo con su manager por aquel entonces, Albert Grossman, sobre la propiedad de unas canciones grabadas en la mitificada Casa Rosa de Woodstock en 1967. El álbum, con el título de Great White Wonder, estuvo prohibido para su distribución. Las canciones registradas con The Band en el sótano de aquel hogar se convirtieron en algunas de las más apreciadas por los seguidores del avanzado Dylan y de sus bootlegs series.

A Dylan le han prohibido en muchas emisoras del mundo a lo largo de los años. Especialmente, en Estados Unidos y, a menudo, aunque ahora cueste creerlo, por lo enigmático de sus textos. Demasiado pocos explícitos como para saber de qué se trataba. Una de esas canciones más censuradas es la muy conocida 'Like a Rolling Stone'. Esto a Maluma nunca le hubiera pasado.

18. 'Light My Fire' - The Doors, 1967

1967 no fue tampoco un año cualquiera. Era el verano del amor para los jóvenes de San Francisco que, con algo de poder adquisitivo y California por delante, eran enviados a combatir a Vietnam sin saber muy bien para qué. En diciembre de aquel año The Doors, que ya eran muy considerados en el rock estadounidense, fueron invitados al popularísimo programa televisivo de Ed Sullivan que ya hemos citado. A Jim Morrison le dijeron que debía cambiar algún verso de su icónica canción 'Light My Fire' y así se comprometió. Sin embargo, nervios del directo o más bien un corte de mangas a la censura, cantó la letra tal cual. Los Doors pasaron a estar apestados por el enjambre comunicativo americano que por aquel entonces manejaban apenas un puñado de personas. El éxito comercial tenía un precio que Jim no quiso pagar. 


19. Je t'aime... moi non plus - Serge Gainsbourg, 1969

En aquellos mismos años en los que la Banda de los Cuatro reinaba sobre la difusión cultural china, en Francia las cosas parecían muy distintas. Serge Gainsbourg ya era alguien en 1967. Alguien más que Lucien Ginsburg, el nombre "de perdedor" con el que fue inscrito en el registro de nacimientos de 1928. Ya se había corrido juergas con Boris Vian y pese a una fealdad física que siempre interpretó como una fortaleza, era bien conocido como uno de los hombres más arrebatadores en el París del momento.

Brigitte Bardot estaba casada con Gunter Sachs, pero aquel compromiso legal no fue un impedimento para que ella se masturbara junto a Lucien 'regalándole' los gemidos de la original de 'Je t'aime... moi non plus'. La canción le supuso grabes problemas 'a la Bardot', pero el tema no salió a la luz hasta que Gainsbourg encontró a su nueva novia, la jovencísima Jane Birkin (20 años) que había actuado (y aparecido completamente desnuda) en Blow-up (Michelangelo Antonioni, 1966). Con ella grabó la reversión del tema que fue etiquetado para su venta y escucha exclusivamente para mayores de 21 años, algo que solo generó más atención y ventas. El Vaticano exigió su retirada y su difusión se prohibió en las radios italianas y, cómo no, españolas.

La polémica fue tan grande que la canción no es solo una de las expresiones más paradigmáticas del sexo a través de la música, sino de la individualidad (/yo te amo... yo tampoco/) y la eternidad para una de las parejas más icónicas de la historia: 

20. 'My Way' - Frank Sinatra, 1969

Esta es una de la historias más locas de esta corta selección de músicas prohibidas: fue seguramente Frank Sinatra quien mejor popularizó esta canción que había traducido al inglés Paul Anka. Y los filipinos aficionados al karaoke intentaban emularlo, como habrán comprobado ustedes mismos que sucede cada vez que alguien pisa uno de estos locales y la noche se alarga. Pues bien, allí se fueron acumulando asesinatos a imitadores que no cumplían la talla hasta que los propietarios de estas salas decidieron prohibirla. Y hasta la fecha.

21. 'Andaluces de Jaén' - Enrique Morente, 1971

Enseguida hablaremos de Jarcha y su icono de las canciones prohibidas: 'Libertad sin ira'. Sin embargo, lo que este grupo andaluz hizo a Caudillo muerto ya lo había hecho Enrique Morente con toda solera en 1971. Un año antes de que Joan Manuel Serrat reivindicara a Miguel Hernández, Morente ya cantó 'Andaluces de Jaén' y, claro, la guillotina de la censura se lo llevó por delante. La canción fue extirpada del disco y en España hubo que esperar un tiempo democrático para poder escucharla tal que así:


22. Walk On The Wild Side - Lou Reed, 1972

Un puñado de nombres cambiaron el curso de la música en la segunda mitad del siglo XX. Entre otros quizá estarían los de Miles Davis, David Bowie, los Beatles y, sin duda, el de Lou Reed. Transformer es todavía un magnífico disco de rock actual que, entre sus canciones, incluía Walk On The Wild Side. Es posible que al ex de The Velvet Underground le hubiera divertido mucho la historia de que, a inicios de este 2017, en Ontario, Canadá, decidieran que hablar de homosexualidad y transexualidad como 'un paseo por el lado salvaje' era poco apropiado. En esta especie de revisión de los clásicos, con un disco en el que esos temas pasaron cualquier filtro en los 70 (incluyendo alusiones especificas al sexo oral o a cualquier otra idea física), escuchamos ahora libremente 'Walk On The Wild Side'.

23. 'Qualsevol nit por sortir el sol' - Jaume Sisa, 1975

La presencia de Sisa en el pop español es total. Avanzado y exquisito, su trabajo previo a la muerte de Franco ya marcó. Sin embargo, con el generalísimo todavía respirando, aquello de que 'cualquier noche pude salir el sol' sabía a ganas de que llegase otro tiempo para el Estado. Total, que se empeñaron en que no la tocara en el Festival de Rock de Canet (verano del 75), uno de los primeros de la larga tradición de grandes eventos de rock que nos han alcanzado desde entonces. La canción daba título a un disco donde se pudo escuchar desde que fue editada. En València es reconocida también por ser la canción de cierre de las jornadas de la Fira del Llibre.

24. 'Libertad sin ira' - Jarcha, 1976

En octubre de 1976 nacía Diario 16 y lo hacía con una campaña publicitaria que tuvo un recurso impagable: la canción 'Libertad sin ira' de Jarcha. La banda onubense acababa de debutar haciendo homenaje a temas de poetas malditos durante el franquismo, como Miguel Hernández. Como cuenta Luis Lapuente en la sección de referencia de Radio 5 'Canciones prohibidas', esta fue una de las últimas canciones prohibidas en la radio y la televisión públicas. Y así fue hasta que Lalo Azcona dio paso en la televisión pública a una actuación en directo para desdecir la censura y dejar aquella restricción velada en una mentira supuesta por los más interesados. Su letra no podía ser más explícita.

25. 'Que no' - Vainica Doble, 1976

En el 76 Vainica Doble publicaría su tercer álbum, una pieza de coleccionista que sigue siendo uno de los placeres pop más completos de la música española: A contracorriente. En aquel disco se encontraba una canción titulada 'Que no' que apelaba a la infancia de una manera muy directa. El lenguaje puso en tela de juicio la publicación del álbum, estuvo vetado y, finalmente, se consiguió hacer entrar en razón al oficio censor para que el disco se sirviera completo. Quizá porque ya era 1976. La cancioncilla cuenta lo siguiente:


26. 'I Feel Love' - Donna Summer, 1977

1977 no fue un año –ni un verano– cualquiera. La música disco acababa de destaparse gracias a varios agentes perturbadores del sistema sónico mundial. Muchos de ellos estaban empeñados en llevar el sonido disco hasta la esencia soul de la Motown; y funcionó. Otros, llamados Kraftwerk, empezaron a conectar su lado experimental con un público más amplio. Especialmente, cuando el Tour de Francia les compró 'Trans Europe Express' para ser la canción de la ronda gala capaz de acumular tanto esfuerzo físico como siestas en el sur de Europa. Otro de esos revolucionarios del momento fue Giorgio Moroder, que con Donna Summer dio algún que otro golpetazo sobre el curso de la música popular. Este fue de los más celebrados e influyentes, algo que llevó al reverendo Jessee Jackson, amigo y colaborador de Martin Luther King, a reclamar la prohibición de una música que fomentaba el consumo de drogas y la liberación de los cuerpos. 

27. 'San José de Arimatea' - Veneno, 1977

La crítica musical ha calificado a Veneno, el único disco de la banda homónima conformada por Kiko Veneno y los hermanos Amador, como el disco más importante del pop español, el mejor, el fundacional... los parabienes son muchos, pero el recuerdo muy vago. Como por ejemplo, el de la censura que supuso en aquella España predemocrática y postfranquista que alguien quisiera que la portada de un disco fuera una pieza de hachís envuelta en papel de plata. Para darle salida al disco en las tiendas hubo que convertir aquella imagen y por eso la portada que conocemos solo incluye el nombre de Veneno sobre un fondo marrón... el de la loncha, que otros dirían. Entre sus historias, la de 'San José de Arimatea'.

28. 'Le Freak' - Chic, 1978

Es una de esas batallitas del abuelo que cuesta creer hoy, pero en 1979, la década de la música disco decidió despedir sus días con el movimiento 'Disco Sucks'. Un activismo que promovió la destrucción de millones de vinilos por la ideología de que sus partituras vaciaban el cerebro y eran poco estimulantes en el sentido intelectual. La industria encajó como pudo aquel impacto en una persecución mediática a la que contribuyeron artistas poco afines a los ritmazos. Y si hubo un ritmazo en aquellos años, ese fue el de la guitarra de Nile Rodgers. Discos de Chic se rompieron muchísimos, claro.

29. 'Killing an arab' - The Cure, 1978

Debutar fuerte es hacerlo como Robert Smith y los suyos con este 'Killing an arab'. Quisieron homenajear a 'El extranjero' de Albert Camus y allí que aparecía un hombre asesinando a tiros a un árabe en una playa. La idea poético-estética sentó muy mal durante la primera Guerra del Golfo y después del 11-S, porque para entonces The Cure ya era un grupo gigante y la canción seguía sonando. Se les ocurrió ir dando distintas versiones textuales al asunto: son famosas sus reconstrucciones 'Kissing an Arab' o 'Killing an Englishman', pero ha habido muchas más. La original y prohibida durante aquellos periodos en muchas emisoras y televisiones de Reino Unido y Estados unidos suena así (spoiler: al final no muere nadie):

30. 'The Wall' - Pink Floyd, 1979

Antes de que existiera Facebook ya hubo un muro de lo más polémico. Pink Floyd no reeditó su éxito de Dark Side of the Moon con The Wall, pero sí volvió a congregar la atención de medios y sociedades de todo el mundo. El dictador argentino Videla la prohibió en su interminable lista censora de canciones, pero también el gobierno sudafricano de inicios de los años 80. Con espíritu de himno, aquello de alentar a los jóvenes a reivindicar su valor más allá de la educación impuesta, resultaba demasiado subversivo para según qué opresores.


31. 'Atomic' - Blondie, 1979

Blondie publicó en 1979 el genial álbum Eat To The Beat. Una década más tarde, Reino Unido acababa de entrar en una paranoia sonora con todos los mensajes que tuvieran una clara alusión a conflictos armados, por lo que 'Atomic', una de sus canciones, fue prohibida entre tantas muchas otras. Fue absurdo que la BBC se privara de ese hit atemporal –la referencia atómica era a una relación de pareja en la noche– y unos años después volvería a sus máximas cotas de popularidad en aquel país al ser insertada en la banda sonora de Trainspotting

32. 'Vota Juan 26' - Miguel Bosé, 1979

Miguel Bosé ha decidido tomar parte en la crisis política de Venezuela y durante los últimos días sus tuits han ocupado tanto espacio informativo como el grave conflicto que atenaza al país caribeño. En su carrera musical también tomó algún riesgo, aunque la España pacata le tapara las alas alguna que otra vez. Su álbum Chicas! de 1979 fue un pelotazo comercial como pocos podían vaticinar. Allí estaba el bailable 'Súper Súperman', pero el primer corte de disco tenía el enigmático título de 'Vota Juan 26'. Eso aquí, porque en el resto del mundo, donde fue editado con versiones en inglés de las canciones, el título era 'Vota Juan 23'. La canción hacía alusión a aquel Papa, con un mensaje 'electoral' muy raro.  

33. 'Like A Prayer' - Madonna, 1989

El calado de la música de Madonna en la historia parece que empieza a semejarse a lo que muchos críticos preveían: nula influencia, símbolo de la evolución de la música disco por tres décadas. Al calor de grandes presupuestos y producciones de los 80, 90 y los 2000, Madonna ha resultado ser una trabajadora incansable y filtro para elevar tendencias ya consolidadas a la categoría del mainstream. Claro que cuando un artista pretende ser consumido por todos los públicos, no se puede jugar con los símbolos religiosos. El problema de 'Like a Prayer' fue que su videoclip que provocó la censura de muy distintas iglesias... prohibida en Rusia, en Egipto y en el Vaticano: Juan Pablo II llamó al boicot de sus conciertos y Pepsi retiró la canción de uno de sus spots.  

34. 'Rape Me' - Nirvana, 1992

En 1992 Nirvana vino a la Plaza de Toros de València (y no llenó). Eran ya un grupo de masas, algo que jamás imaginó Kurt Cobain en su corta vida y que desde luego no buscó. No debió hacerlo cuando en discos como Nevermind incluía canciones como 'Polly', en el que se narra una violación... ¡desde el punto de vista del violador! Ahora bien, en Estados Unidos resultó más insoportable 'Rape Me' ('Viólame'), incluida en el disco posterior In Utero, y que los supermercados WallMart y K-Mart se negaron a vender, pese a la cantidad de beneficios económicos que aquel disco les iba a reportar.

35. 'Walk On' - U2, 2001

Es posible que All That You Can't Leave Behind haya sido el último de los grandes discos de U2. Una colección de sencillos para alumbrar el milenio que incluía un homenaje a la política birmana pro derechos humanos Aung San Suu Kyi: 'Walk On'. La Premio Nobel de la Paz en 1991 pudo escuchar esta canción desde su arresto domiciliario, pero de estrangis, ya que obviamente fue prohibida su difusión y la de cualquier otra canción del grupo irlandés aquel país. El Bono más esperanzador escribía para ella unas frases –con el verso que da título al disco– que invitan a liberar la mente y sentirse sin ataduras pese al cautiverio. En el videoclip tampoco se olvidaron de ella.


36. 'New York City Cops' - The Strokes, 2001

La entrada de siglo en el mundo del rock está ligada a la publicación de un álbum: Is This It (The Strokes, 2001). De entre todas sus canciones, una no fue incluida en la edición para Estados Unidos, en un momento en el que la industria discográfica todavía generaba grandes ingresos por la venta de formatos físicos. Las radios tampoco decidieron darle cancha a aquel verso en el que Julian Casablancas canta que los polis "no son demasiado inteligentes" en Nueva York. Aquel cuerpo de seguridad acababa de tener un papel heroico tras los atentados del 11-S. Prohibida y fuera del disco.

37. 'Procastinantion' - Amy Winehouse, 2006

El artista también es dueño de su censura. Esa autocensura se ha practicado desde siempre y en los últimos años ha encontrado a representantes tan importantes para la música de este siglo como Amy Winehouse. La intérprete de mayor trascendencia para el soul y sus fusiones con sonidos jamaicanos o de rock prohibió la publicación de algunos temas grabados. De todos ellos, poco a poco, se van filtrando más botones para una muestra de las cualidades de las que nos privó su temprana muerte. Por ejemplo, 'Procastination', una canción prohibida por ella misma para su edición... y aquí con nosotros:

38. 'Love game' - Lady Gaga, 2008

Es posible que Lady Gaga viviera sus momentos más dulces como artista pop entre 2008 y 2011. Por aquel entonces publicó esta canción incluida en The Fame y en la que decía algo así como /quiero darme una vuelta sentada en tu stick/. O sea, en tu palo, pero con el nombre de la herramienta que se utiliza para jugar al hockey. En su afán de alcanzar a todos los públicos habidos y por haber, Gaga aceptó haber sido demasiado explícita, pero su difusión provocó la censura en las radiofórmulas de las emisoras más rutilantes de los Estados Unidos. 

39. 'Fuck You' - Cee Lo Green, 2010

Thomas DeCarlo Callaway vivió un trepidante inicio de siglo con su heterónimo rapero: Cee Lo Green. Su canción 'Fuck You' sirvió para lograr un hito: que un mismo tema sea número uno con dos versiones; la explícita original y la edulcorada 'Forget You'. Así se sirvió en la mayoría de radios y televisiones estadounidenses o en la misma BBC, donde no se hacen sonar palabras malsonantes hasta la madrugada. En definitiva una de las canciones pop más brillantes de la década. 

40. 'El Chapo Guzmán'  - Enigma Norteño, 2017

La atracción por el mal es un rasgo psicológico habitual, pero la obsesión creciente y el culto por el narcotráfico –con la guinda de Narcos– es para hacérselo mirar como sociedad. En la zona cero la cosa también trae cola y existe todo un subgénero musical que loa a los asesinos en serie, extorsionadores y demás personajes de gran interés. El narcocorrido ha cantado incluso al Chapo Guzmán y ha generado que algún gobernador local se haya envalentonado en prohibirlo en bares. Sobre todo después de que conciertos como los de Enigma Norteño, en Sinaloa, hayan muerto varias personas por disputas. Tanto mal contrasta con la candidez poética del asunto.

Y el último caso: '4 Babys’ - Maluma, 2017

Es el último de los casos más paradigmático, sobre todo para comprobar cómo puede afectar la polémica en el alcance de una canción. Con 764 millones de reproducciones en el momento de la edición de este artículo, el Ayuntamiento de Riba-roja seleccionó explícitamente su texto para que no fuera usado por los jóvenes del pueblo en las fiestas si querían recibir la ayuda correspondiente para su discomóvil. A finales de 2016 logró levantar una importante recogida de firmas online, con más de 91.000 adhesiones y relativos efectos en lo que se refiere a paliar su difusión. El texto, la intención y, sobre todo, el artista quedan reflejados en el vídeo que no requiere de más de un visionado para entender todo lo que aporta a la experiencias a partir de la música.


Noticias relacionadas

next